MOTIVOS PARA IR AL DENTISTA

MOTIVOS PARA IR AL DENTISTA

 

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PARA EMBELLECER SU SONRISA

Entre las bellezas colocadas por el Creador en la naturaleza, una de las más perfectas es el ser humano, y entre las perfecciones de este, la sonrisa, el más bello de los gestos, nuestra forma de comunicación mas sonora eficiente y expresiva, elemento de atracción entre las personas, razón de aproximación Obviamente siempre y cuando la sonrisa sea verdadera y espontánea. y se mantenga conservada, tal como la recibimos, o mejor aún.

La sonrisa, como otras evoluciones consecuentes de la mano del hombre, puede ser corregida o mejorada. Así como nos afeitamos, arreglamos el cabello, nos maquillamos, nos dedicamos a una dieta o nos sometemos a una cirugía plástica, la sonrisa puede y debe recibir una atención para mejorarla. La mano del hombre que es capaz de crear, dando belleza a una pintura, formas bellas a una escultura, énfasis con iluminación a bellezas naturales o todavía efectos especiales por la arquitectura, hoy ha logrado hacer transformaciones en la fisionomía que resultan realmente fantásticas, a través de simples correcciones en la sonrisa de una persona.

Se trata de mejorías en los colores de los dientes, correcciones de formato en algunos de ellos, tratando de armonizar, algunos dientes desviados de su posición normal, eliminación de espacios interdentales, o diastemas a través del uso de resinas del color de los dientes, reposición de dientes perdidos, corrección de defectos en las encías y arreglo de posiciones equivocadas de los maxilares.

Con esto se mejora nuestra imagen facial, en el punto de mayor concentración visual: la boca. Rejuvenece las facciones, aumenta la auto estima por la mejor aceptación de si mismo, cuando no corrigiendo alguna limitación a la que nos imponíamos por la insatisfacción con respecto a nuestra sonrisa. Se mejorará la fonética y se permitirá una mejor entonación de las palabras, facilitando la comunicación tan esencial en nuestros días. Para mejorar la sonrisa, se obtienen mayor volumen de la arcada dental, mejorando la posición de los labios, perfeccionando el perfil facial y, algunas veces eliminado arrugas o fallas dentales. En otras ocasiones, se facilita la propia higiene bucal, permitiendo una mejor manutención del blanco ideal de los dientes que, de otra manera sólo se obtenía aclarando artificialmente, y este es un recurso bastante utilizado para mejorar la apariencia.

Siempre que tengamos cualquier insatisfacción con nuestros dientes debemos buscar un odontólogo, aunque sean problemas antiguos que otros profesionales no resolvieron. Dentro de la Odontología el profesional mas indicado para resolver estos problemas es el especialista en Operatoria Dental, la área de la estética, también conocida por cosmética dental. Cuando más largo sea el tiempo recorrido, más serán los problemas y más difíciles y onerosas pasan a ser las soluciones. Problemas estéticos, tratados al inicio, corresponden a valores pequeños y muchas veces, pocas consultas son suficientes para llegar a una solución. En la mayor parte de los casos, este tipo de tratamiento no envuelve el dolor, siendo realizados sin el uso de anestesia.

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PARA MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA

Dicen los que saben, que de nada sirve vivir mucho sin calidad de vida. Que lo ideal es una vida saludable, aprovechando de su totalidad. Otros dicen que somos lo que comemos y que gran parte de los problemas de nuestro cuerpo están relacionados, no sólo por los alimentos ingeridos sino también por el tipo de digestión que hacemos. Esta última empieza indiscutiblemente por la boca. Es en la masticación donde se define el mayor o menor esfuerzo a que se someterá a todo el aparato digestivo. Por eso, es importante masticar mucho y bien. Si el mundo moderno ya no nos permite masticar mucho, por lo menos hagámoslo bien. Por este motivo son necesarios todos los dientes en buena posición y estado. Hablar, besar, tocar algún instrumento, silbar, cantar y sonreír son algunas actividades importantes para la calidad de vida, que dependen de la boca y del buen estado de sus dientes y que pueden llevarlo o no, a una mejor calidad de vida.

Los problemas de masticación que resultan en una digestión sobrecargada son frecuentemente de una articulación (forma con que los dientes de los dos maxilares se encajan durante el acto de masticar) inadecuada o insuficiente. Muchas veces la persona ni siquiera desconfía de que convive con esta limitación, sin percibir si los dientes se tocan adecuadamente en la masticación y conviven por años con limitaciones que podrían ser resueltas con procedimientos simples, que envuelven reposicionamiento de algunos dientes a través de placas de mordida usadas por algún tiempo, normalmente durante la noche. En otros casos, la solución es rehacer el formato de algunos dientes para permitir que todos ocluyan mejor. Algunos pocos casos necesitan de tratamientos más complejos. Además de una digestión más saludable, que muchas veces permite disminuir naturalmente el tamaño de la barriga, por el simple hecho de no colocar el aparato digestivo en sobrecarga, una buena digestión mejora el desempeño en el período de la tarde, principalmente en las primeras horas después del almuerzo. Otra ventaja del tratamiento, para los que tienen estos problemas es eliminar roce de los dientes en el período nocturno, que puede acarrear otras consecuencias mayores, eliminando, en los casos más comprometidos, dolores consecuentes de la mala posición de los maxilares y dientes en el acto de su articulación. Una buena oclusión (correcto anclaje de los dientes en los maxilares); además de las ventajas en masticación permiten hablar de manera mas espontánea y los movimientos de la estructura facial son mas armónicos.

Cuando usted observe que sus dientes no cierran en forma correcta unos con los otros, o sentir que tiene dolor o cansancio en la masticación o cuando su dentista clínico general recomendar un análisis mas detallado de su articulación temporo-mandibular, es señal de que usted debe buscar un especialista para identificar mejor su problema y tratarlo. Es una especialidad que está surgiendo ahora, que engloba la oclusión, el dolor y la disfunción. Todos sus tratamientos están ausentes de dolor, sin necesidad de anestesia y no implican un tiempo prolongado. La mayor parte de los casos son poco costosos, principalmente cuando son tratados en la fases iniciales del problema, y la mejora de la calidad de vida sucede en casi el cien por ciento de los casos que son tratados en forma adecuada y conveniente.

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PARA ATENDER UNA EMERGENCIA

Una caída, un golpe en la bicicleta, un choque en los deportes, un accidente de automóvil o una simple mordida a un choclo o un pochoclo que no se abrió, pueden provocar la ruptura de un diente o de una raíz. También son emergencias los casos de dolor a causa de conductos con infección, encías inflamadas, caries avanzadas, dientes inclusos u otros problemas que devienen de tratamientos que no se realizaron o que no están totalmente concluidos en el momento. Para mala suerte de sus portadores acostumbran suceder a la noche o en los fines de semana, porque estos son los momentos predilectos para la práctica de deportes o cuando el organismo en reposo, acostumbra manifestarse por algo que lo está agrediendo.

Otros casos de trauma por algún tipo de impacto, presentan siempre mejores alternativas de tratamiento cuando son atendidos inmediatamente, salvo en los casos en que el profesional constate que la gravedad es menor y no se necesita un tratamiento urgente. Por eso, en cualquiera de estas situaciones procure establecer contacto inmediato con su Odontólogo. Verifique si aparece el teléfono del consultorio en las agendas comerciales y residenciales y, de ser disponible el número de telefono movil, para los casos de emergencia. Tenerlos es útil no sólo para usted sino también para recomendar a algún amigo que, en el momento de la emergencia puede no tener el teléfono de su profesional. A un médico, abogado, dentista, bombero y policía no sabemos cuando se puede necesitar, a causa de esto la importancia de tener sus números siempre disponibles.

Para los casos de accidentes, no existe prevención a las consecuencias odontológicas, o sea, si le damos el debido valor a los dientes, deberíamos evitar las situaciones de riesgo. Si el accidente sucede no debemos dudar en hacer la consulta al dentista, recuerde que no se cobran las consultas telefónicas y que su opinión respecto a hechos que envuelvan dientes o bocas, además de gratuita, es muy importante. Para los casos de emergencias que envuelvan infecciones, inflamaciones u otro tipo de dolor por problemas que no fueron tratados, la forma de evitarlas es no interrumpir tratamientos, o empezarlos siempre que sea necesario. Ningún problema de origen odontológico se soluciona solo. Algunos pueden ser solucionados o evitados con una simple consulta, antes de que se generen problemas mayores. El tratamiento preventivo para estos casos siempre sale más económico que cuando son intervenidos con emergencia. Fuera la ventaja de evitarse el estrés que su ocurrencia acostumbra causar.

En los casos de emergencia, antes de ir al consultorio odontológico, acostúmbrese a llamar por teléfono. Algunos procedimientos simples como la medicación adecuada, pueden mejorar su posterior atención. Además algunas veces puede ahorrarse la consulta de emergencia. No deje de buscar la opinión correcta, siguiendo consejos de personas que desconocen el asunto, aunque asocien su malestar con la de otra persona y les indique la forma en que se procedió. Todos los organismos son distintos y las situaciones nunca son rigurosamente iguales, a menos que provoquemos exactamente las mismas circunstancias, e ahí ya no se trata de un caso de emergencia. En primer lugar, llame a su odontólogo por teléfono, dejando la posibilidad de recurrir a Urgencias para una segunda opción. En el caso de no encontrarlo deje un mensaje y trate de averiguar una forma para ubicarlo, algún pariente o amigo donde pueda localizarlo apenas sepa de su problema, él entrará en contacto. No deje de mencionar el teléfono donde usted se encuentra.

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PARA NO SENTIR DOLOR

En todo tratamiento realizado, interrumpido o no, existe la posibilidad de que aparezca dolor, con mas o menos intensidad, de acuerdo con la gravedad que exige el tratamiento
. Esto vale tanto para la Odontología como para la Medicina. En ambas, cuando el tratamiento es hecho al inicio del problema, la eliminación del dolor que nos acomete es casi inmediata y con poca intervención. Para los casos de extremo dolor los tratamientos son onerosos, mas demorados y el dolor no desaparece con la misma rapidez. Para los que creen que el dolor no tiene solución y que la única forma que queda es padecer, algo alentador: hay una manera de evitar la aparición y esta manera es la prevención. Que además de todo es más económico, rápida y eficiente.

A la primer señal de algún problema, tal como: pequeña fractura de un diente, micro orificio que usted siente con la lengua, punta que traba o deshila el hilo dental, lugar de sensibilidad durante el cepillado, pequeños puntos de sangrados de la encía, alteración de la sensibilidad con la variación de temperatura (caliente, frío), alguna mancha, anormalidades en el esmalte de los dientes, llame en ese mismo día a su odontólogo, relate el hecho y marque una consulta. No deje para mañana, como la mayoría acostumbra hacer. Lo que no hacemos hoy, probablemente no haremos en el día siguiente, a menos que usted sea organizado y agende el compromiso para un día más oportuno. Si no puede llamar en el momento, ponga un rollo de hilo dental en el bolsillo hasta que lo haga. Este puede ser un recordatorio infantil pero no deje para después.

Tratando en el momento de la constatación, la mayor parte de las veces, con una única consulta se resuelve, desde que usted proceda así siempre. El gasto será menor y las consecuencias futuras, casi nulas. No haciendo esto, estará permitiendo que el hecho generador del problema progrese, aumente, tal vez lleve obligatoriamente a una prótesis, o un tratamiento de conducto y tratamiento en las encías a causa del crecimiento de aquella pequeña lesión. Siempre que tengas los dientes en orden, la higiene se hace más fácil y en tanto a la motivación, esta continua ascendiendo optimizando la manutención. Cuando uno deja de prestarle atención al cepillado pasándola algunas veces para el segundo plano, como si usted mismo se estuviera castigando.

Si no siente o percibe ninguna molestia o algo anormal en sus dientes, encías u otros tejidos blandos de la cavidad oral, no deje de visitar su odontólogo una vez al año. Fije una fecha, la de su cumpleaños, por ejemplo, y regálese esto para su salud y para usted mismo. Su bolsillo se lo agradecerá en el futuro. Tanto para los pequeños problemas como para las visitas anuales de manutención, busque su dentista, aquel que lo atiende siempre. Él tiene una ficha completa con su historia clínica y sabrá, examinar los lugares críticos e, en los casos de factores de riesgo, tales como dificultad en la higienización en un área específica, por ejemplo, él enfocará su atención en ellos. Evite cambiar muchas veces de dentista e si, por factores geográficos esté obligado a hacerlo, visite su dentista habitual, justifique el cambio y pida una copia de su ficha clínica. Esto ayudará a su próximo odontólogo y lo hará que usted quede bien con el antiguo, para el caso en que tenga que volver a su odontólogo original. Al contar con su ficha, sabrá si tiene algún arreglo que no fue hecho por él e así evitará situaciones engorrosas.

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PARA QUE EN EL FUTURO GASTE MENOS

Esta es una de las ventajas de quien va regularmente al odontólogo. Es una forma segura de economizar, gastando muy poco. La salud bucal es como un automóvil o una casa. Si descubrimos un ruido extraño en nuestro automóvil, lo llevamos al taller en el mismo día y por poco dinero el arreglo está echo. Cuando una pieza se afloja y llevamos el auto, nuevamente gastaremos muy poco. Pero si dejamos y no le damos importancia, en algunos meses los defectos se irán acumulando e estaremos sujeto a quedar parados en la calle o ruta. Esto equivale a un diente roto o algunos días sin poder ir a trabajar por un dolor de muelas. Con respecto a la casa sucede lo mismo. Si lavamos la vajilla a cada uso, la cocina siempre estará bien limpia. Si las camas son arregladas diariamente, la casa siempre estará en orden. Si nada de esto es hecho, en semanas el desorden será general y, en algunos casos, ni siquiera se sentirá motivado a mirar su casa. Esto mismo equivale a una boca a la que no queremos ni ver, y algunas veces ni siquiera podemos acercarnos por el mal aliento.

El secreto es que seamos economistas en la salud bucal. No economistas de los planteos alocados, sino aquellos que deciden por las cosas en orden y la mantienen, disfrutando luego de la tranquilidad y de los beneficios de una economía estabilizada. Es obvio que, de vez en cuando, necesitamos hacer algunos cambios y manutenciones. Estas, cuando realizadas en el momento exacto, ni siquiera se hacen perceptibles al bolsillo, porque, haciendo economía bucal, los gastos son menores. Una buena forma para hacerlo es marcar un turno con su odontólogo para seis meses o un año después de la última consulta y pedirle que le avise uno o dos días antes. Si usted es cuidadoso y eficiente en la higiene bucal solo volverá un año después. Si su familia está de acuerdo, lleve adelante el mismo mecanismo, eligiendo un mes para sus consultas al dentista, que puede ser por ejemplo el de las vacaciones.

La primer ventaja de este tipo de procedimiento es la economía de tiempo, dado que los tratamientos largos demoran horas en cada consulta, días y meses, para terminarlo. La segunda ventaja es que usted ni siquiera se da cuenta con un tratamiento así, porque en este caso los procedimientos son pequeños y la gran parte de las veces sin anestesia, porque no duelen nada. Sólo existe dolor en la Odontología si usted se deja estar y los problemas pasan a ser graves. La tercera, casi no se considera porque si comparamos los gastos hechos en este caso con los de los tratamientos largos, estos son mínimos. Y los otros son largos porque envuelven muchos procedimientos de una sola vez. Como última ventaja, tenemos a la seguridad que usted tiene de que nada le puede suceder en los próximos seis meses. Esta es la única manera de que un dentista realmente pueda garantizar su trabajo, porque en este caso él estará contando con la parte que hará usted en la manutención del trabajo realizado por él o sea, la manutención de su salud bucal.

No espere que un problema aparezca, incluso porque usted no es odontólogo y no puede identificar de qué se trata. Marque un turno hoy mismo y certifíquese de lo poco que tiene que hacer y hágalo. Después de la consulta, deje marcado el próximo turno para el año siguiente y nunca más preocúpese por los dolores en los dientes. Haga lo mismo con su familia, motívelos e incentivemos a que hagan los mismo y de ser necesario exíjaselos. Cuentas altas con dentista, nunca más. Sólo manutención. Y recuerde que procediendo así, usted disminuye las posibilidades de tener que recurrir a especialistas pagando un alto precio por esto. Los especialistas quedarán para los descuidados y para los caso complejos como la corrección de dientes, implantes, tratamientos de gengivitis, conductos, dientes inclusos y disfunciones de articulación temporo mandibular, entre otros.

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PARA MEJORAR LA TOTALIDAD DE SU SALUD

Cuando usted tiene una buena casa, tiene el placer y el orgullo de conservarla bien. Con su auto ocurre lo mismo, lo que también sucede con su ropa y objetos personales. Esto equivale a todo lo que usted aprecia y gusta, llegando al punto de hacer seguros para protegerlos. Con su salud no puede ser de otra manera. Toda empresa que quiere preservar sus funcionarios, les hace un plan de salud. Con nuestro cuerpo y nuestra salud tenemos que hacer lo mismo: necesitamos conservarla.

Con respecto a nuestro cuerpo, no es conveniente dejar que quede debilitado, convaleciente para entonces buscar un tratamiento. En estos casos aumentan los riesgos y los costos. Se puede hacer un “chequeo” para ver todo lo que tenemos, pero no debemos dejar que todos los problemas se acumulen para tratarlos después. Lo correcto es tratarlos uno a uno, en la medida en que surjan, impidiendo que un problema no tratado termine generando uno y otros. Así hacen los que se acostumbraron a valorar su salud corporal, nuestro más grande patrimonio después del conocimiento. Así debe ser con respecto a nuestra salud bucal. Debemos tratar una cosa a la vez, en la medida en que aparezcan. La mayoría aún no se acostumbra a eso, de ser así los odontólogos ya tienen incorporado un sistema de “chequeo bucal” listo para aplicarnos y, así planear mejor el acompañamiento de nuestra salud bucal. A los que ya lo adquirieron, les damos nuestras felicitaciones y que sirvan de motivación a los demás, que así pueden tener ejemplos reales de sus ventajas.

Perder un compromiso social, un espectáculo o una cena a causa de un dolor de dientes, es tan vergonzoso que no nos gusta siquiera relatar el motivo real que nos llevó a perderlo. Hoy por hoy faltar a un día de trabajo o a un compromiso profesional por un dolor de dientes es además de vergonzoso mal visto por los jefes. Si pierdes una hora de trabajo para ir al dentista, nadie reclamará, probablemente ni lo noten, así como una pequeña limitación por el uso de un provisorio tampoco será percibida socialmente, Tratando bien los dientes en forma preventiva nunca se perderá una oportunidad o un momento inolvidable. Las explicaciones por las cosas perdidas dejarán de existir y las conmemoraciones y conquistas estarán acompañadas siempre de sonrisas.

Su dentista siempre sabrá como orientarlo en la adopción de un plan de tratamiento global inmediato, arreglando formas de pago para este estimado tratamiento. También lo motivará para que a partir de la finalización del tratamiento convenido, usted haga un acompañamiento semestral o anual con una simple consulta profilaxis y manutención. Tome conciencia de esto y haga el último tratamiento dental grande de su vida. Si usted tiene alguna duda respecto a esto, pídale que le indique un amigo en común que le pueda servir de comprobación, ejemplo y motivación. No tenga dudas o recele hablar con él. Sólo tenemos vergüenza de hablar de las cosas equivocadas que hacemos. De las correctas, hablamos con placer y, siempre que nos soliciten, nos colocamos en la situación de modelos para nuestro propio bien y el del prójimo. Sea usted el siguiente en dar un buen ejemplo a su familia y amigos, tornándose amigo de su dentista y no solamente alguien que lo teme a causa de sus propios problemas. Su relación con él y con las otras personas mejorará y su salud como un todo también.

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PARA APROVECHAR LOS PRECIOS BAJOS

Hace cerca de treinta años, cuando empecé a trabajar con dentistas, estos representaban un número inferior a las necesidades que imponía el país y la cantidad de tratamientos que debían ser realizados era mayor que la disponibilidad para hacerlos. Esto, con la ley de oferta y demanda, llevaba los precios a la cima. Hoy la situación se invirtió totalmente. Se elevó al doble el número de facultades y de odontólogos y, como nuestra población disminuyó el ritmo de su crecimiento, ahora tenemos más dentistas de lo necesario. Una buena parte de ellos se está especializando y la mayoría bajó efectivamente sus precios, de tal forma que, el tratamiento dental completo que antes era un privilegio de una minoría, hoy es accesible a una buena parte de la población.

Para aprovechar efectivamente esta situación, sólo hace falta que la mayoría de la población borre el concepto de que los dentistas son caros y vayan a verificar. Para constatar que los precios de una parte importante bajó y hoy está en el nivel real y a su alcance. Tenemos, con seguridad, odontólogos para todos los niveles de nuestra población y usted puede encontrar esto en su propio barrio, basta hacer como hace al comprar algo: buscar uno que entre en su presupuesto, sin dejar de tener en cuenta la calidad del producto, la garantía, la credibilidad de quien se lo ofrece y las condiciones de pago que entrar en su presupuesto. Algunas veces necesitamos ir a tres o cuatro lugares para encontrar lo que queremos. Debemos hacer lo mismo en la búsqueda de un dentista, no podemos dejar de hacer el tratamiento así como no podemos dejar de comprar lo que necesitamos.

Las ventajas de la situación actual de la odontología en Latino América y en el mundo, son altamente favorables para quienes necesiten hacer un tratamiento mayor. Con certeza encontrará la persona que lo realiza y las condiciones de pago que entren en su presupuesto. Todavía debemos considerar que los precios globales están bajos, lo que por sí sólo es un motivo para no perder la oportunidad de tratarse. Además, en los últimos diez o quince años, la odontología evolucionó en un ritmo impresionante, de manera que nuestro nivel de tratamientos dentales está entre los mejores del mundo, usando los mismos materiales y técnicas que se usan en los centros más avanzados. 


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PARA LA COLOCACIÓN DE PRÓTESIS DENTALES

Durante el período prolongado que una persona tarda en tratar sus dientes, la consecuencia, sumado a la poca higienización que se acostumbra hacer en estas situaciones, muchas veces se hace necesario la colocación de prótesis dentales, que sustituirán unos o más dientes perdidos. Estas prótesis se sustentan en los dientes vecinos al perdido, que son preparados para este fin. Las modernas cerámicas lanzadas al mercado para este fin, posibilitan que el trabajo realizado no parezca un diente artificial y incluso mejoran la apariencia de los otros dos dientes que sustenta la prótesis.Las prótesis pueden ser removibles o fijas (ancladas en dientes narturales y/o implantes). Esto en el caso de que el diente repuesto sea sólo uno, o varios se le llamara prótesis parcial y si es para la reposición total de dientes se le llamará prótesis completa.
Los dientes son preparados para la recepción de las prótesis que sujetarán. La preparación puede tratarse de tratamientos de conducto o de las encías, siempre que sea necesario, además de que deben recibir una preparación para dejarlos con un formato que posibilite recibir mejor la prótesis y permitir un mejor apoyo para las mismas. Después de estos preparativos, los dientes son moldeados, haciendo un molde que un protético trabajará, para construir una estructura metálica que servirá de sujeción para los dientes artificiales que en ella serán colocados. Para los dientes es realizada una elección de color, llevándose en cuenta el color y el formato del resto de los dientes, en el lado opuesto a su arcada dental. Terminado el trabajo, antes de su colocación, el diente recibe un tratamiento para dejar su superficie más resistente, como lo que sucede con el esmalte de los dientes y con una apariencia más viva, como si fueran dientes naturales.
La ventaja de las prótesis hechas actualmente es que ellas no parecen artificiales, muchas veces hasta mejora la apariencia del paciente. Consideran su articulación, dado que son montadas en un modelo de estudios y otro de trabajo, conocido como articulador, que simula los movimientos de la masticación. Los dentistas que realizan buenas prótesis fijas dejan espacios adecuados para que usted pueda realizar su higienización, de manera que pueda conservarla por muchos y muchos años. A pedido del cliente se puede hacer algunas alteraciones para dejar la sonrisa más adecuada a cada tipo de personalidad, considerando la línea de la sonrisa de cada persona.

Si usted tiene un diente que recibió tratamiento de conducto, que tuvo una restauración importante o un gran problema de encía y este mismo vuelve a presentar señales de que está con problemas, no permita que estos evolucionen sin una consulta al dentista. Si no le hace, probablemente el problema se extenderá hacia otros dientes que estén próximos a este, que en breve, la solución sea una prótesis y, consecuentemente, mas cara. Si el problema quedara sin solución por algunos años, la situación extrema es la perdida de todos los dientes, lo que hará de usted un mutilado dental. Tratándose en la fase inicial, su própio dentista estará en condiciones de atenderlo con un costo razonable.  Aunque su problema haya avanzado, no deje de consultar su dentista, dado que él es la mejor persona que puede indicarle que tipo de especialista necesita .

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PARA CAMBIAR UNA RESTAURACIÓN

Conocidos, popularmente como ‘arreglos’, ellos antes eran hechos solamente con amalgamas o silicato, que, casi siempre no brindaban una buena estética o durabilidad.  Ellas restauran una parte del diente que debió ser removida por estar cariada. Cuando son tratadas en una fase inicial las restauraciones son pequeñas y normalmente durarán más tiempo, pero sin son tratadas en un estado mas adelantado, fatalmente serán más grandes y durarán menos. Si fueran en la región anterior o en la faz oclusal (la que se ve cuando abrimos la boca), la cuestión estética es fundamental, dado que pueden alterar nuestra sonrisa, para mejor o para peor. Mejor si no aparecieran y peor si es posible notar su existencia. Las restauraciones de resina tienen una vida útil y con el tiempo hay que cambiarlas, porque se van pigmentando y quedando más opacas con el correr del tiempo, más aún si usted es un paciente fumador , y/o habitual consumidor de té, café o mate, y si se le suma una incorrecta higiene puede presentar también  una recidiva de caries.

Si usted no se encuentra satisfecho con alguna restauración que se le hayan realizado, por el color, por la forma, porque es visible (no está bien hecha), no pelee con el espejo, ni permita que esto disminuya su alto estima, y de ninguna manera intente sonreír de una forma torcida para que no se le note el arreglo. Sepa que hoy existen resinas de cuarta generación que permiten que sus restauraciones sean totalmente imperceptibles. Además de corregir arreglos mal hechos o antiguos, permiten que por medio de ellas se corrijan defectos, fracturas, diastemas (espacios entre los dientes) y hasta algunos pequeños mal posicionamiento de los dientes. Aciertan los colores y los dejan como los demás dientes, o todavía a través de la colocación de facetas o carillas (como si fueran uñas postizas) corrigiendo toda la estética de la sonrisa y cambiando su fisionomía facial. En algunos casos seleccionados, incluso puede sustituir la mala apariencia de algunas prótesis, que estén buenas en cuanto a su función pero malas en la estática. 

En el caso de la alteración de la faz estética de todos los dientes, extremos en el que tratamientos de blanqueamiento no podrán mejorarlos, puede incluso elegirse un color de tonalidad levemente más clara, para la obtención de una apariencia rejuvenecedora. En casos de fracturas antiguas o de cierre de espacios, los cambios obtenidos embellecen la sonrisa, rejuveneciendo su portador y dejándolo mucho mas satisfecho con su nueva imagen. Como no exigen tratamiento de conducto, prótesis o provisorios, estos tratamientos son bastante más rápidos y accesibles de lo que se pueda imaginar, valiendo la pena una consulta sin compromisos para un presupuesto. 

Su odontólogo es la persona indicada para transformarlo, cambiando sus restauraciones viejas por nuevas y más estéticas. En el caso de que esta no sea su especialidad, o esté trabajando más en otra, lo indicado para este tipo de trabajo es el especialista en odontología reparadora y, entre estos los que colocan énfasis en la estética. Si sus restauraciones antiguas se encuentran bien, no presenta sensibilidad al frío y al calor, no existe otro motivo mas que el estético para cambiarlas. Esto es una ventaja porque le permite elegir el momento correcto para hacer su cambio facial y analizar con detalles todo lo que a usted le gustaría cambiar. Un especialista lo orientará bien si, para su caso es necesario un cambio radical o si un simple retoque de detalles es suficiente para que usted se sienta mas joven, como si se tratara de una plástica sin cirugía.

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PARA CORREGIR DIENTES TORCIDOS

Algunas veces, por factores genéticos o por hábitos de la infancia, como el uso prolongado del chupete, chuparse el dedo o dormir con la boca abierta, entre otros, ocurre el mal posicionamiento de los dientes en la arcada, haciendo con que algunas veces la estética sea mala y en otras, que esté perjudicada la acción masticatória, por la imposibilidad que esos dientes torcidos articulan entre si. También puede perjudicarse la función fonética impidiendo o dificultando la correcta articulación de las palabras. Cuando los dientes están apilados, se hace difícil su higienización, lo que acarreará, en el futuro, la presencia de caries, e después de una cierta edad problemas periodontales, por enfermedades en las encías que no fueron correctamente higienizadas. Todo eso sin hablar de los perjuicios estéticos que dientes torcidos pueden traer, justamente en una fase donde la apariencia es fundamental para el factor de aproximación entre personas.

En las diferentes etapas del problema, en las distintas fajas de edad en que existe intervención y en los variados tipos de anomalías referentes al posicionamiento de los dientes, existen diferentes formas de solucionar este problema. Desde simples aparatos exclusivo uso nocturno, pasando por aparatos de uso continuo, pero removibles, por aparatos extra-orales, fijos parciales o totales, hasta la necesidad de extracciones o cirugías para corregir el tamaño o posicionamiento de los maxilares. Mientras más simples sea el caso y cuanto antes se inicie el tratamiento, excepto en las malas oclusiones, más fácil será la solución y los métodos utilizados serán más cómodos para el paciente. Los aparatos móviles, normalmente requieren un tiempo mas corto, a diferencia de los aparatos fijos, que son colocados en los dientes y casi siempre requieren un tiempo prolongado, así como las cirugías, que para extracciones, como para correcciones, requieren un período de preparación y la edad correcta para intervenir. Los tratamientos pueden ser preventivos o correctivos, de acuerdo con el caso y con la edad del paciente.

Si los tratamientos indicados fueran los preventivos, los gastos decorrientes serian mucho menores y las oportunidades para solucionar el problema serían muy buenas. En los correctivos, con el uso de aparatos fijos o móviles, implica gastos mayores, aunque son distribuidos a lo largo del tiempo de duración del tratamiento. Tratamientos iniciados en una dentición mixta, además de que los gastos son menores, tienen la ventaja de que los aparatos son más cómodos, removibles y muchas veces con el tiempo de duración del tratamiento, significativamente menor. También la posibilidad de obtención de mejores resultados, se presentan en esta situación. Otra ventaja de nuestros días es que los aparatos cuentan con versiones coloridas o transparentes, que al menos dan una apariencia más joven o discreta, de acuerdo con la preferencia de cada uno. Tener una dentición correcta desde el punto de vista de la posición de los dientes, es un beneficio que se llevará para el resto de la vida.

A pesar de que usted no sospeche de problemas de pocisionamiento en los dientes de sus hijos, no dude en preguntar a su dentista si el paciente necesita visitar un especialista para una mejor evaluación. Esta pregunta hecha antes de la adolescencia, lo ayudará a economizar tiempo y dinero, en el caso de ser necesario. El especialista correcto para el tratamiento de corrección de los dientes es el ortodoncista, hoy conocido también como ortopedista facial. Es el profesional mas indicada para el tratamiento, así como para dar un diagnóstico si es que realmente sea necesaria o no la utilización de aparatos. Siendo necesario el uso de aparatos correctivos, no arriesgue o vacile, procure un especialista, o varios si desea comparar precios y opiniones, pero no deje de hacer el tratamiento en la edad correcta, porque las posibilidades con edades mayores son menores.

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PARA MEJORAR SUS ENCIAS

Con el paso del tiempo las caries dejan de ser el principal problema, relacionado a la salud bucal. Los dientes se van calcificando y la probabilidad de nuevas caries va disminuyendo, siempre que los dientes estén perfectamente higienizados. A partir de esa etapa el mal mayor empieza a estar localizado en sus encías, que encubren el periodonto, tejidos que dan sujeción a los dientes y la parte ósea donde estos están fijos. El origen de las enfermedades en las encías, la mayor parte de las veces están ligadas a la mala o inadecuada higiene, y la predisposición genética o de raza, además de factores relacionados con la edad, que aislados o en conjunto pueden dar origen a la placa bacteriana que, si no es removida formará el tártaro, que sólo el dentista con instrumentos especiales, puede retirar. Esta placa bacteriana y el sarro (cálculo) son los causantes de la periodontitis (enfermedad de las encías inflamadas), que es responsables por el aflojamiento y pérdida de los dientes. Esta enfermedad es percibida por sangrados en el cepillado, oscurecimiento de las encías, inflamación, dolor o sensibilidad al cepillar. Cualquiera de estos indicadores debe llevarlo inmediatamente a ver a su odontólogo. Ya que una consulta preventiva anual, después de los treinta años es lo más indicado para prevenir la enfermedad.

Su tratamiento se constituye de la remoción de esa placa bacteriana que, partiendo de su propio nombre, percibimos que tiene bacterias, que son nocivas al organismo. En el estado inicial, a través de la remoción del tártaro mediante un raspaje, en el estado intermediario, por una cirugía en las encías, con su apertura, cuando la placa y el tártaro ya están a una profundidad mayor, por cuenta de la pérdida del hueso, consecuente con estas inflamaciones crónicas. En cualquiera de las fases, el profesional le hará un programa de higiene bucal adecuado a la fase de su enfermedad y al tipo de dificultad de higienización que la originó. Después de realizado el tratamiento, la manutención de este será fundamental para el control de la enfermedad y dependerá de mucho la motivación que usted debe tener para conservar sus dientes y pretender no gastar mucho con ellos en el futuro.

Cuidar de sus encías es garantizar sus dientes para el resto de su vida. Si la higiene bucal es bien hecha desde la infancia, la enfermedad difícilmente aparecerá. Una vez constatada la enfermedad periodontal, su tratamiento es fundamental para preservar sus dientes y no tener que hacerse prótesis o implantes para reponer sus dientes perdidos. Enfermedades de encías traen sensibilidad, dolor y aflojamiento de los dientes. Desde el punto de vista de la estética, la sonrisa con problemas en las encías comienza a afear, porque las encías enfermas se retraen, llegando a exponerse parte de las raíces, con modificaciones de coloración y formato que fácilmente son perceptibles. La ventaja mas grande del tratamiento es no perder sus dientes. Personas relapsas, con problema de enfermedad de encías, que no son tratadas, tienen o tendrán sus dientes afectados o flojos y que, muy precozmente empezarán a caerse.

Al percibir cualquiera síntoma extraño en su encía, o mejor, a partir de los treinta años, haga consultas regulares de control de placa bacteriana. En ellas su dentista colocará un líquido o pasta que dará la evidencia su usted tiene placa bacteriana, que, por tener casi el color del diente, es de difícil visualización. Constatada la enfermedad, común en más de la mitad de nuestra población, el especialista correcto para tratarla es el periodontista que, después de graduado, hace un curso de uno a dos años, estudiando exclusivamente la forma de tratar esta enfermedad que, si no es tratada convenientemente ciertamente lo llevará, a la perdida de sus dientes, a problemas de masticación, de estética, fonética y auto estima.

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PARA TRATAR EL MAL ALIENTO

Antes era tenido como problema estomacal, por problemas de úlceras o de esófago. Hoy sabemos que los problemas de mal aliento están casi un cien por cien de los casos, ligado a problemas de pequeñas inflamaciones en la lengua, a causa de la putrefacción de los residuos alimentarios permanecidos en esta, por falta del cepillado adecuado.

Es mejor que así sea, pues torna la solución para este problema, que muchas veces llevó a dificultades para relacionarse cuando no lo hizo inviable, bastante más fácil y accesible tanto desde el punto de vista práctico como desde el acceso. Para los que pensaban en problemas estomacales, afirman los especialistas que el cuerpo humano dispone de válvulas que naturalmente impiden el reflujo de estos gases de forma involuntaria. Para su mejor comprensión, la superficie rugosa de la lengua, con su visible porosidad y su contacto directo con todo tipo de alimentos y el conocimiento, donde la mayoría de los alimentos se deteriora, queda mas fácil comprender su origen.

Excepción hecha al mal aliento relacionado a las enfermedades de encías, también por descomposición en la falta de higienización, el tratamiento contra el mal aliento es un procedimiento extremadamente simple, increíblemente económico y de fácil realización, además de brindar buenos resultados, desde que esta higiene se haga en forma constante cuanto al cepillado de los dientes. Se hace con instrumentos propios encontrados en las casas de artículos dentales, donde también encontrados cepillos interdentales, para la higiene entre los dientes, cepillos unitufos para cepillas bordeando las encías e varios tipos de hilo dental específico para quienes usan prótesis unidas por detrás. Además de todo esto, en las casas especializadas, usted encontrará varios dispositivos que lo ayudarán a cuidar mejor sus dientes, encías y ahora que ya conoce el origen del mal aliento, también el cuidado de su lengua. Sabiendo eso no tenga miendo de preguntar a algún familiar o amigo si usted tiene mal aliento, principalmente si percibe que las personas evitan quedar frente a frente, cuando usted habla con ellas.

Consciente de su problema y sabiendo que el mismo tiene solución, busque un tratamiento y vuelva a tener una convivencia social y de relación interpersonal normal y sana, sin miedos o dudas. Tratando, aproxímese a las personas tanto en el sentido espiritual, social, como en el físico. Recuerde que hablar más de cerca brinda un toque más íntimo, facilitando relaciones, tantos personales como comerciales, además de que, en algunas circunstancias, aproximarse para hablar es totalmente indispensable, como en ambientes ruidosos, o donde muchas personas están conversando y usted se está dirigiendo solamente a uno o unos pocos, y también en los casos en que las personas tengan limitaciones auditivas, o bajo volumen de voz, por la edad. Tener buen aliento, al contrario del malo que ahuyenta, aproxima las personas, tanto cuanto el beso, señal de mayor aprecio o atención.

Recibiendo información positiva al preguntar a las personas sobre sus relaciones o simplemente sospechando, por la postura de los que conviven con usted, no dude, procure su dentista y relate el hecho, pidiendo que él compruebe su sospecha. Una vez constatado el problema, sabrá que probablemente su higiene bucal como todo no se está haciendo de manera correcta. Con seguridad su dentista tratará de verificar algún problema relacionado con sus encías, que podrá estar colaborando con el mal aliento. Además de los cepillos especiales que serán indicados para los que tienen problemas de encías, usted deberá usar también la higinizadora de lengua, que todavía es mas fácil de usar que el cepillo de dientes e, al menos una vez al día complete su higiene bucal con una adecuada limpieza de lengua, que así como el cepillado de los dientes, funciona también como prevención contra posibles problemas futuros.

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PARA ELIMINAR EL DOLOR EN LOS DIENTES

El motivo que más lleva a las personas a un consultorio dental, es el dolor continuo. Este, infelizmente, sigue siendo uno de los mayores motivadores de visitas de los pacientes a su odontólogo. Infelizmente porque, en la mayor parte de los casos, cuando existe dolor es señal de que el problema ya se agravó y el organismo empieza a dar alerta sobre su gravedad. Normalmente son caries que no fueron tratadas, que evolucionaron, llegando, en muchos casos, al acercamiento al conducto (la parte sensorial del diente) y existen fracturas por disminución de la estructura de resistencia de los dientes. Problemas como enfermedades de las encías, articulaciones, dientes inclusos, prótesis fracturadas, dientes fuera de lugar o traumatismos, entre otros, también llevan al dolor en el caso en que no sean tratados en el tiempo correcto. Siempre que exista dolor hay un problema que debe ser tratado, que, en la gran parte de los casos, tendría que haber sido resuelto antes.

La eliminación definitiva del dolor nunca será por consecuencia de la acción de los analgésicos sí siempre por la solución del problema que lo esté causando. Cualquiera sea el paliativo, siempre será temporario y el problema al no ser resuelto, será recurrente. Y con frecuencia, volverá con más dolor y más intenso. Al menos en la odontología este es un principio que se aplica a casi la totalidad de los casos. La primer etapa del tratamiento que será buscada por el odontólogo, que debe ser el primero en ser consultado en los casos de dolor, es la identificación de su origen, lo que esta causando u originando aquel dolor. Identificada la patología (enfermedad causante), la mitad del camino fue recorrido, porque en la odontología moderna, todos los problemas tienen solución y difícilmente un dolor de naturaleza relacionada con los dientes, no tiene manera de solucionarse, principalmente cuando es tratada en su etapa inicial. Confíe en su odontólogo, porque él está tan interesando como usted en terminar con su sufrimiento, incluso porque de no hacerlo en forma eficiente y adecuada, usted buscará otro dentista, principalmente en nuestros días, en que existen odontólogo en buena cantidad en todas las ciudades.

Tratado el dolor, usted tendrá mayor motivación para su trabajo, estudio o placer. Y para recomendar su dentista a otros que tengan dolor. Ciertamente se vive mejor con la ausencia del dolor así como nuestro desempeño en estas condiciones es ciertamente mucho mejor, tanto cuantitativa como cualitativamente. Mejor que tratar y eliminar el dolor es prevenir para que no suceda. En este caso además de no sentir dolor, usted gastará mucho menos con el dentista, porque los casos de dolor están indicando una etapa más avanzada del problema que la origina. Haciendo visitas periódicas, si usted no tiene grandes problemas dentales, de año en año, y de seis en seis meses si los tuviera (como enfermedades en las encías, por ejemplo) usted se estará previniendo, evitando la pérdida de noches de sueño, días de trabajo o aprovechando integralmente de las buenas cosas de la vida. Además de economizar gastos en urgencias dentales o costos de horas extras en consultas fuera de horario.

En la mayoría de las veces los dolores dan una primer señal. Lástima que tengamos la pésima costumbre de imaginar que como son pequeñas, pasaran solas. En realidad esto nunca sucede, porque todo dolor pequeño es un aviso de un dolor más grande que vendrá luego, exactamente porque no fue identificada y tratada. Sintió, llame. Marque una consulta, sáquese la duda y, probablemente, con poco tiempo y dinero el problema estará resulto, sin la necesidad de buscar especialistas. Si no es resuelto, o apenas tratado con algún analgésico, el causante aumentará y, en el futuro pude suceder que sólo un especialista pueda dar una solución a su problema. Economice. Ala menor señal, llame. O aún antes, previniendo.

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PARA ECONOMIZAR TIEMPO EN EL FUTURO

Los tratamientos dentales realizados cuando se constatan grandes problemas, llevan mucho tiempo, obligando a muchas consultas y, normalmente, envolviendo grandes costos. Aunque usted tenga condiciones de pagar, la cuestión del tiempo no puede ser resuelta de otra forma, porque los procedimientos son secuenciales, relacionando etapas que no tienen forma de ser suprimidas y que muchas veces necesitan de una semana o dos entre una y otra para que se produzca la cicatrización o para lograr de eficacia de un procedimiento sea necesario esperar sus resultados para iniciar la etapa siguiente. Y tiempo es dinero, tanto para el profesional como para el paciente. Algunas veces más para el paciente, porque si el profesional está allá todo el día para trabajar aquella media o una hora de atención no significa mucho, sin embargo para el paciente, además del tiempo de la atención, se debe considerar más media o una hora que es el tiempo para ir y volver del consultorio, si no contamos alguna espera, que algunas veces se hace inevitable. O sea, en términos del tiempo implicado, para el paciente el gasto es doble.

No existe remedio para el tiempo gastado en los tratamientos dentales, o mejor aún, si existe: no hacerlo. No se deje de hacer el tratamiento y sí prevenirlo, evitándolo. Esta sí es la verdadera forma de economizar tiempo y dinero. Otra forma, una vez que no se hizo la prevención , es concentrar las consultas posibles, a manera que el trabajo del odontólogo y su tiempo rindan más, sometiéndose a consultas de dos o tres horas de duración. En este caso, además de la economía de los tiempos de movilización, se economiza aquel tiempo social de cada consulta, en que el dentista pregunta como está usted, etc., sin contar los procedimientos de rutina en cada consulta, tales como colocarse en la silla, ponerse servilletas, ajustar el reflector y otro, que, sumando en las cuatro o seis consultas correspondientes, ciertamente corresponden al tiempo de una consulta o más.

Si usted ya hizo alguna consulta de prevención o manutención, recordará que, además de totalmente indoloro, ella es más rápida y si usted divide el precio integral de un tratamiento extenso por el número de consultas realizadas, percibirá que las de prevención y manutención son mucho más baratas. Esto a causa de que en ellas no es preciso el uso de materiales caros, gastos de laboratorio de prótesis o aparatos más sofisticados y sin mucha orientación y motivación. Lo máximo que se puede gastar es un pedazo de hilo dental, un cepillito interdental y un espejo, para que usted vea, en forma precisa, como debe hacer para no tener placa bacteriana o tártaro. Lástima que esto no pueda hacerse sin la realización del tratamiento o al revez de el, porque la manutención sólo tiene resultado si todos los dientes están tratados, sanos y las encías sin placa. Pero para que no exista pérdida de tiempo, haga o concluya su tratamiento y, a partir de allí, cuide sistemáticamente su mantención,

Si tiene que tratarse, no pierda más tiempo o dinero, vaya pronto y evite más gastos en el futuro. Ya en el tratamiento, pida a su dentista que le detalle una planificación del tratamiento, en la que debe especificarse éste último y su manutención. Si usted ya terminó el tratamiento hace menos de un año, llame a su dentista y marque una nueva consulta. Si el profesional le pregunta si tiene algún problema, dígale que quiere garantizar su manutención visitándolo cada seis meses. Salvo que usted sea un enfermo periodontal crónico(tenga enfermedades en las encías casi en forma periódica),ya que su dentista hará un acompañamiento, incentivándolo a cuidar bien de sus dientes, y usted no tendrá más gastos en tratamientos. Para el dentista esto es bueno porque este tipo de paciente odontológicamente controlado, es el que más indica el profesional a otros pacientes.

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PARA PODER MASTICAR MEJOR

Antes se decía que era necesario masticar mucho. Hoy el concepto que más se acepta es que se bebe masticar bien. La diferencia entre una y otra situación está en la definición de calidad y cantidad, que caracteriza la eficacia de la masticación. Masticar mucho con menos dientes (a causa de la perdida de algunos), con dientes torcidos que a causa de estar fuera de lugar no encajan bien en los opuestos o porque no consiguen masticar en condiciones ideales a causa de la sensibilidad en las encías, prótesis sueltas o falta de arreglos, no resulta en un corte o trituración adecuada de los alimentos, poniendo en sobrecarga al aparato digestivo, implicando más tiempo en el ejercicio de sus funciones, con más dificultad. De otro lado, teniendo calidad y eficiencia masticatória, se mastica menos tiempo, los alimentos llegan a pedazos significativamente pequeños, cuando no totalmente triturados, dejando a la digestión la función de, a través de encimas, preparar la retirada de los nutrientes necesarios para la manutención de la vida. Sin sobrecargo, aumento del vientre o somnolencia después de las comidas.

El sistema digestivo es un todo que reúne dientes, maxilares, labios, lengua, mejillas y todos los tejidos envueltos en la masticación. De tal forma que, trabajen en conjunto y armonía, propiciando una masticación adecuada. Un buen odontólogo, en lugar de atenerse a la buena condición de los dientes, (las piezas principales del sistema), presta atención a la participación de todos los demás, evaluando sus funciones, principalmente en lo que respecta a la oclusión y disfunción. Estudia y evalúa el estado y posición de los dientes, como ellos se ocluyen en los opuestos, y como cada uno de los puntos de corte y trituración dos alimentos. Se fija, todavía, qué consecuencias puede traer a sus encías o a la articulación el mal funcionamiento del sistema, dado que estos serán los puntos que se perjudicaran y podrán causar síntomas de problemas oclusales. No basta con tener dientes en buen estado, es necesario que ellos funcionen bien, con respecto a sus objetivos. A causa de esto cada uno tiene una forma diferente.

Masticando mejor, usted se sentirá mucho más dispuesto, minimizando o eliminando problemas futuros en el aparato digestivo, permitiendo que el mismo actúe más orientado a sus funciones precisas, desempeñando mejor y con menos esfuerzo. Teniendo mejor disposición después de las comidas, usted será más saludable. Incluso en la apariencia, porque una de las características de quien mastica mal es el crecimiento del vientre, que no solo es consecuencia de comer mucho y sin resultados de esfuerzo fuera del patrón natural del órgano. Considere que el otro placer de la mesa es el paladar y que el mismo es el resultado de glándulas que tenemos en la cavidad oral. Así, cuanto más y mejor usted mastique, estará aprovechando por mas tiempo el placer de comer. Prolongándolo sin comer más. Recuerde que una razón para masticar poco son problemas relacionados a la falta de dientes, principalmente de los posteriores, y la dificultad de corte y maceración por los dientes que necesitan tratarse.

Se usted tiene una pancita por encima del tamaño que debería tener y no se trata de un abuso sistemático de la mesa, pregunte a su odontólogo si esta puede ser a causa de una masticación inadecuada o limitaciones de esta por restricciones que provienen de los problemas dentales. Pregunte lo que se puede mejorar en su boca y pida consejos que lo orienten hacia una correcta masticación. Además de consultar un gastroenterólogo para tratar su pequeña obesidad, usted no necesita ningún otro especialista, porque su propio odontólogo lo orientará bien en la manera correcta de mejorar su sistema masticatorio y disfrutar de uno de los placeres de la vida.

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PARA REMOVER LA PLACA BACTERIANA

En lo que hace respecto a la Odontología y a los dentistas, los tratamientos dentales evolucionaron de tal forma en los últimos años, que resulta difícil imaginar cual será el próximo progreso. Fueron muchas las novedades en las últimas décadas. Hoy por hoy todos los problemas dentales tienen solución. Fueron creados varios dispositivos nuevos para la higiene bucal además del perfeccionamiento del clásico cepillo, tales como higienizadores interdentales, hilo y cinta dental entre otros. A pesar de la creación de estos elementos, porcentualmente todavía es pequeño el número de las personas que hacen sistemática y adecuadamente su higiene bucal. La consecuencia es la presencia de placa bacteriana en la mayoría de la población. Para su comprobación es suficiente que se pase algún instrumento de punta fina bajo su encía para constatar la presencia de aquella masa blanca. Dicha masa es el resultado de la descomposición de residuos alimentares que entran por las encías. Esto ocurre si usted no las higieniza bien. Por las dudas vale la pena hacerse el test.

El mejor tratamiento para la placa bacteriana es baratísimo. Sólo se trata de higienizar correctamente los dientes y encías. Todos los días después de cada comida y las encías una vez al día. El mejor horario para la limpieza de las encías es antes de acostarse, porque durante la noche las encimas que producimos podrán fijar los residuos de los alimentos colaborando, involuntariamente para la formación de la placa bacteriana. El hilo dental es su mejor aliado en el combate contra la formación de la placa, y de la misma usted debería ser el mayor enemigo porque en el futuro ella será la principal enemiga de sus dientes, llevando a la pérdida de los mismos. Constatada la placa, no pierda el tiempo, consulte a su profesional que tenga condiciones de orientarlo y combatir este mal. No se ilusione con líquidos, que harán más fresco su aliento, pero que no tiene como remover lo que se instaló en sus encías. Pídale a su dentista el test de comprobación de la placa, porque a diferencia de las uñas sucias ella no aparece, recordando que tenemos que limpiarlas. El test consiste en un colorante que transforma el color de esta placa en un tono rojizo. Esto permite la concreta visualización del mayor enemigo de sus dientes.

Intente recordar cuantas personas fueron conquistadas por su sonrisa, algunas veces sin siquiera una palabra. Un niño, un anciana, la persona amada. No pierda esta espontaneidad por la perdida de su sonrisa natural. Recuerde que quien puede robarla de usted es la placa bacteriana. Porque ella puede llevar sus dientes a pérdidas de difícil y costosa reparación. Piense en personas que aparentan ser bastante más jóvenes de lo que realmente son y trate de recordar como es su sonrisa. Es increíble, usted comprobará que en la inmensa mayoría su sonrisa es jovial. Con los dientes y las encías muy naturales. De algunos usted no recordará que son pelados, de otra que están un poco más gorditas, porque su sonrisa concreta la mirada. Llama nuestra visualización, hasta el punto en que nos olvidamos de evaluar otros detalles, que observaremos más cuando la sonrisa no sea bonita.

Además de cuidar bien de sus dientes, sea riguroso con sus encías, sin permitir la presencia de la placa bacteriana. Cada seis meses visite su odontólogo y pregunte como está su placa bacteriana. En el caso de tener placa, pida un tratamiento, es mas económico que perder sus dientes a causa de ella y tener que reponerlos después, con implantes y muchos gastos. Si su problema retorna, su especialista para estos tratamientos es el periodontista. Él le propondrá un plan de salud bucal, con control de la placa.

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PARA ELIMINAR TRAUMAS PSICOLÓGICOS

Tenemos vergüenza cuando nos falta un diente, principalmente si es de adelante. Sentimos casi lo mismo cuando tenemos una carie visible en la región anterior. Otros pequeños problemas por la convivencia constante y diaria con los mismos nos afectan la autoestima, como por ejemplo: dientes torcidos, oscuros, fracturados, coloración amarillenta en todos los dientes, encías oscuras, pérdida de la encías y aparición de las raíces, arreglos antiguos perceptibles, metal de prótesis fija o broche de prótesis removible, prótesis muy evidentes, prótesis totales viejas y gastadas, que se muevan, falta de prótesis por desadaptación y incomodidad. Estos y otros problemas a lo largo del tiempo, por inconformidad, nos llevan a una situación de incomodidad al intentar disimular estos defectos. Con el tiempo incorporamos v

 

 

(RIBEIRO, AI, 100 MOTIVOS PARA IR AL DENTISTA, WWW.ODONTEX.COM.BR)

 

 

 

 

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